domingo, 18 de enero de 2009

Patch Adams

Iba a preparar una entrada para el blog, pero he enchufado la tele a ver que había, y entre tantas cadenas, en una estaban echando, Patch Adams. Ya estaba empezada, aunque no llevaba mucho, y además ya la había visto hacía tiempo pero es una película que me gustó y me he quedado a verla. La verdad es que ha merecido la pena.
Robin Williams (que también actúa en otra película que me gusta, El club de los poetas muertos) interpreta a una persona con problemas psiquiátricos que por su propia vuluntada ingresa en un centro. Allí ve que los tratamientos que le dan no le sirven de mucho y descubre que lo que quiere es ayudar a la gente como médico. Se pone a ello y va a la Universidad. Muy pronto, en la primera charla del decano, en la que éste dice que allí les van a enseñar a estar por encima de la gente, a ser distantes para poder curar, se da cuenta que no es eso lo que entiende por practicar la medicina. Pero no se doblegará y buscará ayudar a los pacientes con una sonrisa, disfrazándose, ... acercándose al paciente.
Genial cuando van toda la cuadrilla de estudiantes con el profesor y están con una enferma: Tiene azúcar, problemas en la piernas, ... ¿alguna pregunta? uno le pregunta por el tratamiento: antibióticos, insulina... y si no mejora amputación de la pierna. Pregunta de Patch Adams: ¿cómo se llama? Eso puede resumir un poco el espíritu Patch Adams. Primero las personas.

La película continúa en este estilo, con un grupo que se forma entorno a él, con una chica también... que intentan poner en práctica otra forma de medicina, quizá idealista, tal vez demasiado inocente, y el decano intentando que deje la carrera.

Tiene momentos tristes, romáticos, alegres, ... en suma emociona, al menos a mí.

Creo que los conocimientos son fundamentales e imprescincibles, y el médico en último término tiene que tener una especie de valla para protegerse él mismo, pero no estaría de más que nunca olvidara que el paciente es un ser humano. Podrían pasar esta película en la carrera de medicina.

Ahora he visto en internet que está basada en un personaje real, que como dicen las letras del final de la película, llegó a fundar un hospital, practica la risoterapia, ...

En fin, quién me lo iba a decir, haciendo una entrada en el blog de cine, y para variar más corta.

jueves, 15 de enero de 2009

Numbers

Hay una serie de televisión en la que los protagonistas son dos hermanos, uno es del FBI y el otro es profesor universitario de matemáticas. Éste último le ayuda a resolver los crímenes basándose en teorías y algoritmos matemáticos, en definitiva en números.

Yo no estoy para muchos teoremas ni razonamientos, pero lo que está claro es que estamos rodeados de números, claves y códigos, y estamos totalmente fichados.

Por ejemplo, hoy mismo: te suena el despertador temprano y aparte de desayunar y visitar el reino de Roca y sus amigos, antes de salir de casa, a enchufar el móvil; para ello tienes que introducir el PIN, ya no hablo del PUK (que no sé para qué vale) y del IMEI, que es eso que deberías saber por si te roban el móvil pero que seguro no lo encontrarás si te hace falta.
Luego coges el autobus, que hay que usar el transporte público para no contaminar y no congestionar el tráfico (el coche particular contamina y ralentiza la circulación, a no ser que transporte al concejal de turno; esto es debido a que dichos coches son full equipe: llevan chófer incorporado y dos motos delante abriendo paso). Después de enseñarle al conductor el bono anual y tu media hora de atasco, llegas al trabajo el primero, así que tienes que meter el código de la alarma. Metes la combinación... y ¡suerte! no empieza a pitar el aparato.

Ya estás en tu puesto y lo primero... encender los radiadores porque hace un frío que pela. Ya puedes fichar y metes tu tarjeta y número de empleado y a empezar la jornada laboral.

Enchufas el ordenador, usuario de windows y clave. Vamos a mirar cómo van los saldos de los bancos. Mete CIF, usuario, clave código y ... ¡qué pasa! ¡un virus! ¡está toda pantalla roja! ¡Uf! Menos mal, falsa alarma, sólo son número rojos. Repetimos la operación con las cincuenta entidades financieras de las que somos clientes, con sus diferentes claves. Hay días que te quedas en blanco y ni se te ocurren los dígitos para entrar. Serán los años. Menos mal que sólo puedes consultar, que si no, más claves, tarjetas de esas que parecen calendarios...

Ahora vamos a mirar el correo del trabajo. Dirección de correo y login. Está tranquila la cosa, sólo un par de correos de Viagra y la famosa Canadian Pharmacy. Hoy no nos venden Rolex ni nos dan dinero para el Casino Online.
A ver si seguimos la racha y en la intranet no han colgado una circular con nocturnidad exigiendo un nuevo informe semanal importantísimo y obligatorio para pasarles a primera hora, pero que más que para ellos será bueno para nosotros porque tendremos más información y así lograremos satisfacer mejor a nuestros comunes clientes. Esto lo comprobamos después de meter la contraseña cuatro veces, porque de tan rápido y sin mirar que la quieres escribir te equivocas una vez detrás de otra.

Y así va pasando la mañana, haciendo facturas y contabilizando en el progama de gestión, en el que has entrado con usuario y clave también. Entre medio entraré en varias aplicaciones que tendrás sus contraseñas. Estas aplicaciones son distintas las unas de las otras, porque han externalizado algunos procesos. Bueno, me explico mejor, quería decir outsourcing..., vamos una contrata de toda la vida. Ahora todo se subcontrata: la limpieza, la informática, la publicidad, la facturación, ... , vamos hasta los empleados con las ETT.

También cae algún café, a Dios gracias, la máquina todavía funciona sólo echando el dinero y pulsando lo que quieres.

Acaba la jornada laboral y antes de ir a casa te pasas por la biblioteca a coger un libro (que has hecho este año el propósito de leer algo). El libro que querías no está disponible, bueno, coges un par de espías, a ver si tienen acción y pocas descripciones. Buscas el carné de la biblioteca en la cartera, te salen el del videoclub, el del gimnasio (que ya no te acuerdas la última vez que lo usaste pero que sigues pagando la cuota) y la tarjeta de fidelización del Carrefour. Ya está, lo has encontrado. Ahora a pasar los libros por el escaner. Pí Pí Pííííí, vuelva a intentarlo. Lo haces pero vuelve a pasar lo mismo. Ya sabes lo que toca. Te diriges al mostrador, en el que no hay nadie esperando y saludas. No te contestan y te miran con cara de perdonavidas porque le has interrumpido lo que estaba haciendo que es nada. Es posible hacer 'nada', es como cuando una mujer le pregunta a su pareja '¿en qué piensas?' y el contrario le dice 'en nada', 'en algo pensarás', pues no, el hombre tiene la capacidad de pensar en nada, ya lo decían los filósofos, es el nirvana. Bueno, ya tienes tus libros y ellos todos tus datos para que te multen cuando los devuelvas tarde. Sales de la biblioteca y saludas a la cámara de vigilancia. Hablando de multas, no se cómo no prohíben el préstamo de libros, estos de la SGAE cada día están más flojos.

Llegas a casa y casi antes de ponerte el pijama enchufas el ordenador para que se vaya calentando. No has tenido bastante ración en el trabajo que quieres más. Así que después de cenar te pones a ver el correo a ver que chorradas te han mandado. Más contraseñas, porque esa es la dirección de correo que usas. Luego tienes otras que te las acabarán cerrando porque nos las usas y cuando las ibas a usar ya no te acuerdas de las claves. Estas cuentas las has creado cuando te has registrado en alguna cosa y te piden que dejes una dirección de correo válida y pasas de dejar la que usas habitualmente. Bueno, otros lo hacen cuando chatean. Hablando de chatear, abres el messenger a ver qué amigos están conectados.

A la vez que estás hablando con alguno le das un vistazo al famoso Feisbu, a ver que han colgado los amigos. Lo de este invento es caso aparte. Eso parece Sodoma y Gomera, que diría alguna, te etiquetan fotos, te unes a grupos, te propone amigos que no conoces de nada... ya lo decía la canción: los amigos de amigas son mis amigos. Para hacerte 'socio', previamente has rellenado otro formulario, has aceptado los términos del contrato (casi mejor si están en inglés, como no los vas a leer no tienes remordimientos; que tire la primera piedra quien los lea) y has dado un correo, y otra clave. Madre mía, si casi no sabes qué poner. Te la tienes que apuntar por fuerza en algún sitio.
Sigues hablando por el messenger mientras decides crear un blog, que está de moda. Más cuentas y contraseñas. Me hace gracia también lo de 'elija una pregunta que le hagan por si no recuerda la clave', joder no te acuerdas de la clave que utilizas a menudo como para acordarte de la respuesta que pusiste. En fin ya vale por hoy, miro cómo voy en la clasificación de la Liga Fantástica y me voy a la cama.

Y al día siguiente la misma historia, sólo que coges tu coche porque tienes que hacer un recado, aunque tienes que llenar el depósito, que vas con la reserva. Paras en la estación de Cepsa que ya conoces y que hay un gasolinero como Dios manda, cuando el precio del carburante sea más barato si te lo echas tú, entonces me lo pensaré. Pago con la tarjeta de crédito, que no con la de débito (cada una con su clave) y le doy la tarjeta colorada de 'porque tú lo vales' ¡Perdón! que eso es lo de L'oreal, ésta es 'porque tú vuelves'. Antes de que firme el recibo ya me han mandado un sms al móvil avisando del cargo. No se les pasa una.

En fin que yo no doy más de sí, no puedo con más contraseñas. Tenían que inventar el 'clavero', algo así como un llavero pero de claves. Todas guardadas allí. Eso sí para acceder a él... una clave alfanumérica de cincuenta posiciones que el sistema calificara de segura.

Total que tanta seguridad para que estemos totalmente fichados con tanto carné y tarjeta. Cualquier día nos llamarán al móvil y nos dirán: Soy Giovanna y le llamo del Corte Inglés y le permitimos sugerirle que tenemos una oferta de calzoncillos, ya que hemos comprobado que no ha comprado ninguno en tres meses. Claro que hay gente que no usará nunca ese tipo de información privada, es Hacienda que nunca te recuerda para la declaración que tienes una hipoteca o una cuenta vivienda.

Ya termino, sólo espero no usar mucho la tarjeta del médico de la seguridad social (y del seguro particular) y no llegar a tener la tarjeta del paro.


lunes, 5 de enero de 2009

Se alquila...

Hace unos días salía publicado un anuncio en segundamano.es: 'pareja busca habitación para encuentros esporádicos'. Sí, ciertamente, llama la atención pero tiene su gracia.
Si pasas a la sección de pisos, tienes un montón de ellos para elegir, porque con la que está cayendo no se vende una casa ni regalada.
Parece que no tienen nada que ver, pero sí, me explico. Hoy por hoy, los pisos no tienen salida y hay mucha gente que ha comprado alguno por inversión y ahora no lo puede vender y sólo le supone gastos (hipoteca, luz, comunidad, ...) y por otra parte hay gente que necesita espacio para sus cosas. Ahí está ,la oferta y la demanda: alquilar habitaciones por horas.
Legalmente habría que preguntarse si es una actividad económica, si pagar IAE, ... y sobre todo ¿se podrá uno seguir deduciéndose la hipoteca en la renta? Seguramente no. Lo mejor sería ponerte un nombre chino y al negocio oye, por lo que dicen, sin impuestos y ni festivos ni leches, a abrir cuando a uno le de la gana y una sonrisa cuando se vaya el cliente, que en este caso seguramente será correspondida. Además, señor Solbes, no se preocupe y no vaya saqueándonos, que cuando se pone el parche parece un pirata (un pirata muy aburrido), que todo es por mover la economía y fomentar el amor.
Habría distintos tipos de negocio, dependiendo de la vivienda. No es lo mismo un piso en el centro, un apartamento en la playa o montaña, ... que una solución habitacional de esas de 20 metros cuadrados.
También hay que distinguir entre la posible clientela. Por ejemplo los jóvenes.
Para ellos se pueden aprovechar los pisos que en general la gente no le gusta por el ruido, que hay muchos bares y cierran tarde, ... Esos son los mejores sitios: en el Casco, en el Rollo, ... y si tiene un pub debajo que cierra a las tantas mejor. Con eso ganamos cercanía física con el cliente. No le supone ningún esfuerzo desplazarse y, de paso, contribuimos a evitar accidentes, ya que no tienen que coger el coche (todo un alivio por el alcohol y lo que lleven dentro del cuerpo).
La inversión en este caso tampoco será alta: los muebles más baratos del IKEA o Tuco y una máquina expendedora de preservativos, que algo nos llevaremos de comisión. El cliente va a lo que va y punto.

Quizás habría algún problema de orden moral: ¿Se pide el carné para poder usar las instalaciones? Porque ahora la juventud va muy rápido y parece que nacen ya enseñados. Habría que pensarlo, ¡podrían ser tus hijos! ¡o tu hermana!

Por fuera se montarían unas luces rojas de neón: habitaciones por horas, económicas. No, eso queda muy cutre, mejor en inglés, que los chicos saben muchos idiomas: LOVE ROOMS RENTING, y así de paso si entra algún guiri perdido de la Expo a dejarnos divisas mejor que mejor. Hablando de Expo, ¿sucedió de verdad o fue un sueño? ¿Esperas de cuatro horas para ver unos dibujos animados, unos tíos mojándose,...? no puede ser... aunque sí, porque los Reyes Magos han venido en las cabinas, por encima del pabellón puente.

Bueno, esto de las luces, totalmente contraproducente si lo que buscamos es otro tipo de cliente. Un cliente ya más maduro, que busca más la privacidad y lo de poner un piso a la querida está fuera de sus posibilidades. Esta gente demanda ya un plus de servicio y calidad, aunque siempre a unos precios aquilatados.

Hablando de decoración y en un piso tipo de cuatro dormitorios, podrían decorarse temáticamente. Por ejemplo: la habitación rosa (paredes, ropa de cama de raso, luces rosas...) para los románticos, la oriental (tatami, paneles japoneses), la rústica (tipo casa aragonesa antigua, con su cadiera) y la habitación de los espejos (todo espejos y un ventilador en el techo para fantasear un poco). Todas ellas por supuesto con hilo musical, minibar, aire acondicionado y aisladas acústicamente.
Habría algún problema logístico; los vecinos igual se mosquean un poco con tanto trajín de gente, tanto sube y baja en el ascensor, pero bueno si se ponen muy pesados una pequeña gratificación ayuda bastante.
Se tendría que estudiar también el tema de las citas. Obviamente se crearía un página web, elrincondelamor.com, por ejemplo, en el que aparte de una visita virtual de las instalaciones se podría reservar habitación. Este tema sería importante cuidarlo mucho, no se van a juntar unas cuantas parejas en el rellano de la casa, preguntando quién lleva la vez, que eso parecería la carnicería o casi peor cuando se espera para que te atienda el médico en el centro de salud, que la gente va comentando sus dolencias, aquí no sé de qué se hablaría ... aunque igual surgían nuevos amores (que el mío me me ha dado plantón,... bueno pues ya que está pagada la habitación...)
En cuanto a las tarifas, se podría pagar por pareja, nada de por habitación, las fiestas en casa, y el negocio es muy decente. Mínimo una hora (como los móviles y los establecimientos de llamada) y a partir de ahí fracciones de quince minutos. Tampoco es cuestión de ponerles un reloj de estos que usan en las partidas de ajedrez, que los estresaríamos, pero sí que habría que controlar lo del tiempo. Es como cuando se alquila un pista de padel por ejemplo, si no viene nadie detrás te puedes quedar un rato más, pero si está alquilada... hay que desalojar.
Sin duda habría que hacer descuentos por fidelidad y a más horas menos precio. Seguro que habría parejas que les gustaría que su habitación fuera su segunda casa, que lo vieran como un hogar, pero sin el o la legítima. Pudieran poner la foto del querido/a, de los hijos, ... en la mesilla y alquilar todo el piso el último fin de semana de cada mes.
Para que no me persiga el cobrador del frac, ni la SGAE, los siguientes agradecimientos:
Segundamano.es y conversaciones varias.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Aquellas maravillosas Navidades

Aquí estoy delante del ordenador y con la música, alternando Elvis, Dire Straits y ahora mismo Abba con Chiquitita, de fondo; esa canción no sé por qué pero me emociona. Llevaba unos días rumiando el escribir algo relacionado con esta época del año, la Navidad; ya se me ha adelantado un compañero del metal, pero bueno, algo saldrá.

Imagino que casi todos tenemos buenos recuerdos de las Navidades, porque todos hemos sido niños y esa ilusión, esa inocencia que se tiene cuando eres pequeño no tiene límites y, lamentablemente, se va perdiendo con el paso de los años.

Cuando iban a llegar estos días, cogía el coche mi padre e íbamos al monte a coger un pino pequeño, que luego poníamos con mi madre en alguna maceta con tierra para adornarlo con el típico espumillón y las bolas. Luces no, nunca pusimos luces; como tampoco Belén.
Vamos a aclarar, que de eso hace mucho tiempo y no estaba prohibido, porque prueba ahora, que como te pille un ecologista zumbao o el Seprona igual te echan más multa que si te cargas a alguien. Ojo, que a mí me parece bien que no se arranquen árboles y al monte se le deje en paz, pero hay cosas que creo que ayudarían en caso de incendios, como un monte limpio, que paste el ganado y hacer algún cortafuegos...

Si hablamos de Navidades, hablamos de regalos, hablamos de juguetes. Una tía mía, como vivía en la carretera me traía alguna cosa antes de hora, porque decía que los Reyes pasaban antes por ahí y dejaban algo. Luego ya llegaría el día de Reyes y dejarían el resto de regalos en los balcones. Que curioso, cuando eres un crío te crees todo (los políticos deben creer que todos somos niños porque son finos contándonos cuentos) Lo que me hacía pensar era que veía unos Reyes en la tele, generalmente la cabalgata de Madrid o Barcelona, y luego veía a los Reyes también en el pueblo por la tarde-noche, y eso me despistaba: ¿eran los mismos? ¿qué pasaba ahí? Imagino que no convenía darle muchas vueltas. Eso nos sigue pasando de mayores, a veces no queremos saber o conocer cosas, incluso de nosotros mismos, porque igual no nos gusta lo que descubrimos.
Volviendo con los regalos, estaba el Tente, los Geyperman (el mío con helicóptero), los fuertes, lanchas motoras, los Cliks de Famobyl con su barco pirata, los Madelman, un coche teledirigido (pero no con control remoto, que del mando salía un cable que iba al coche y tenías que ir acompañándolo, y nada de baterías, a pilas que duraban medio día) El regalo que más perseguí fue el Scalextrix. Varios años pidiéndolo y al final lo trajeron los Reyes; no me acuerdo cómo se llamaba el circuito pero era de la forma de una ' B ' aproximadamente y de dos carriles con sus dos coches Renault Alpine, azul y amarillo, de esos de las 24 horas de LeMans. Fue el regalo más esperado pero seguramente no el más usado. Claro, había que montarlo, poner los peraltes verdes, el transformador... y ocupaba medio comedor... problemas logísticos.

Es curioso, se pasa más tiempo con juguetes sencillos y baratos que con con esos espectaculares y caros. Yo he pasado horas y horas en el corral de mi casa jugando al baloncesto y usando de cesta un cubo de detergente (Skip, Dixan, ...) y aprovechando el tape de disco volador. Ahora porque son superconcetrados y van en una caja, que si no seguro que pondría algún aviso en las etiquetas para que no jugaran los niños con ellos por su potencial peligrosidad.

Y los ratos de mediodiada de verano, que llenaba el lavadero hasta los topes de agua y jugaba con los indios (un montón de moñacos de plástico que guardaba en una caja) Claro, en aquellos tiempos no había contadores de agua, ni cambio climático, ni nada.

Otro sitio donde se pasaban las horas era jugando al fútbol. Daba igual la climatología, frío o calor, con un balón y las cazadoras para marcar los postes (el único problema era por arriba que siempre había dudas de si era alta la bola) ya valía para echar un partido. Nos juntábamos (mucho tiempo en la Plaza de la Iglesia y luego más tarde en un terreno de juego más adecuado), los dos mejores echaban pies y elegían a la gente. A mí no me elegían de los primeros y me ponía de portero; sólo me sabía tirar hacia la izquierda, curioso. Parece todo muy de andar por casa pero engaña, había leyes, la ley de la botella: el que la tira va a por ella, contrarrestada por la del potro, el que la tira va el otro. Vamos como la vida misma, depende de quien se trate se usa un rasero u otro.

Hablando de regalos, los que te dan cuando haces la primera comunión. Madre mía, acabé de los Inoxcrom hasta las narices; venga bolis, y plumas, ¿tendría cara de escritor o qué? No se imagina nadie la alegría que tuve cuando una vecina vino con una raqueta de tenis.

Que retrasados, sin PlayStation, Wii, ni tecnologías puntas, pensará si algún joven (más joven que yo) lee ésto... pues NO, erámos unos adelantados a nuestro tiempo: el reciclaje lo inventamos nosotros. En aquellos tiempos íbamos al catecismo (a catequista no promocioné, aunque hasta la comunión, fui a monaguillo, lo mejor las BBC, bodas, bautizos y comuniones, que daban buena propina) y un día de las vacaciones de Navidad, nos repartían todas la calles del pueblo (estilo las rutas de los buzoneos de Unipost) y nos dedicábamos a recoger papel y cartón. La gente nos sacaba toda la basura acumulada y la llevámaos a un local. Además se seleccionaba el papel rigurosamente, como ahora con los contenedores verdes, amarillos y azules. Allí era, papel a un sitio, cartón a otro y las Interview se las quedaban los espabilados de turno. En el fondo todo esto tenía un fin lucrativo pero decente, estos kilos de papel y cartón se vendían y nos íbamos un día de excursión.

Bueno, fin, que me enrrollo y me quedo sin temas para más comentarios. Por cierto este año, para lo que soy yo, me lo he currado con los regalos, hasta he envuelto con papel uno. No sé dónde vamos a llegar.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Sociedad Anónima

En estos tiempos en los que la tienda de ultramarinos, los Vegés, los Spar, Gay, las tascas y peluquerías de toda la vida, ... han sido arrinconadas por los Mercadonas, Corte Inglés, Starbucks, Marco Aldany, Zara, Canterbury, ... y si te llevan a una ciudad con los ojos cerrados y te sueltan en el centro no sabes dónde estás porque ves los mismos comercios, las mismas franquicias, los mismos anuncios y casi a la misma gente (debe ser eso de la globalización); y en todas estas grandes empresas sólo se habla de objetivos, marketing, management,... me pregunto cómo se aplicaría todo esto a una institución como por ejemplo la Iglesia.

Organizativamente, está claro que el Papa sería el Presidente, Consejero Delegado, perdón, habría que decir CEO que queda más rumboso siempre en inglés; y por supuesto los HeadQuarters (Sede Central) en el Vaticano. El consejo de Administración serían los Obispos. Habría que decidir el tipo de desarrollo de la empresa, si se hace en plan franquicias o con delegaciones propias de la casa matriz. Evidentemente tendría que haber unos estándares mínimos para 'poner' una iglesia. Por supuesto cada delegación nacional podría adaptarse a las singularidades propias del territorio y del entorno del punto de servicio (no se va a exigir un templo románico en Estados Unidos y un fresco de Goya o Miguel Ángel en cualquier plaza), pero habría que dar una imagen de marca global y para eso por ejemplo, todo el personal debería llevar una tarjeta identificativa con su nombre y el logo de la compañía, la cruz. Habría que exigir un mínimo de aparcamientos (incluidos para minusválidos), identificación exterior (torre de al menos 40 metros de altura, siempre de acuerdo con la legislación local), campanas que se escuchen al menos 3 kilómetros a la redonda, ... La iglesias también deberían contar con bancos ergonómicos para que los asistentes estuvieran cómodos, zona infantil para los pequeños, sonido dolby sorround, servicios, sala de espera (con máquina de refrescos, TV de plasma con TDT, zona WIFI...) y dependiendo del tipo de suelo, moqueta con los colores corporativos.

¿Y si hablamos de los objetivos? ¿Cómo se fijarían? ¿Por el número de asistentes, de comulgantes, de bodas, ...? Ya me imagino el arzobispo mandando un correo con una hoja excel al cura diciendo: Objetivo del trimestre: 70% de tráfico de exposición, 1500 euros de cestillas, 20 confesiones y 3 ceremonias 'especiales'. Estas ceremonias serían bodas, bautizos, comuniones... que como todo el mundo sabe tienen mucha estacionalidad y por eso los meses fuertes serían de abril hasta el Pilar. Claro que para llevar ese control, habría que instalar tornos en la entrada.

La consecución de los objetivos supondría por supuesto el cobro de unos rapeles económicos.

Para el logro de estos objetivos, el primer paso es tener buenos empleados, por lo que los sacerdotes deberían haber pasado una ciclo de cursos impartido por la marca y el compromiso de la formación continua. También habría incentivos para los mejores: viajes a Jerusalén, al Vaticano, bulas,... y proyección dentro de la organización.

También estaría la publicidad, toda iglesia tendría que hacer una inversión en publicidad en medios locales, buzoneo (siempre dentro de la zona de cada uno, pues no habría que hacerse competencia directa entro dos parroquias). Podría ser: Hoy a las doce, gran misa con D...., con la intervención estelar del Vicario ... directamente desde Roma, y con las voces del Coro de Viena...

Habría que crear bases de datos con los asistentes y dar condiciones especiales para fidelizar a la gente, a las familias que acudan juntas trato especial, dos por uno (el que celebre el bautizo y la comunión en la misma parroquia, gratis la boda...)

Aparte de ésto, la propaganda vendría apoyada por campañas hechas a nivel nacional.


En fin, voy a para que estoy escribieno muchas tonterías, porque no son más que tonterías (espero que con alguna gracia), y nadie se sienta ofendido, que yo en el fondo también soy católico aunque poco practicante y en la Iglesia, como en todos los sitios habrá de todo, pero hay que reconocer y más en estos tiempos de crisis, que hace también una gran labor social.

martes, 2 de diciembre de 2008

Los tres grandes engaños de este siglo

Bueno, no quiero adelantarme, vamos a asegurar diciendo que son del siglo pasado.

Una de las cosas que nos contaban era la importancia de la informática, los ordenadores, se decía en aquellos tiempos.

Yo hasta la carrera no tuve un ordenador, antes había oído hablar y visto algún Spectrum, con su cassette, y el no va más era el Amstrad, que era el rey de los computadores. Lo más parecido que había usado, en casa de un amigo, eran los videojuegos (Atari, creo) que se enchufaban a la tele y echabas una partida al tenis (que nadie piense en los gráficos de alta resolución de las consolas de ahora, era un pantalla negra en la que la pelota era un punto y las raquetas dos rayas...), y aquello era maravilloso.

Pero bueno, voy a lo mío, se decía que dentro de unos años todo lo harían los ordenadores, y claro había que comprenderlos, pero casi nadie sabía en qué consistían siquiera.
Así que escogemos una carrera que lleve 'cosas de informática' y empezamos a aprender qué es una CPU, la RAM (que no era la leche), la ROM, ... y empiezan a sonar los bits, los floppys y estas cosas. En aquellos tiempos el Señor Puertas no había abierto las Ventanas pero ya apuntaba con del DOS que pronto llegaría al número 1 (tú y yo lo sabíamos que decía Joaquín Luqui). Recuerdo que enchufabas esos ordenadores IBM y salía esa pantalla negra con C:// y el prompt allí parpadeando, de acuerdo, sería feo, pero no había quien colgara el equipo.
Se necesitaba darle instrucciones al ordenador, porque, nos contaban, trabajaban muy rápido y hacían cualquier cosa, pero eran tontos y había que saber mandarles (lo que piensan y hacen algunos jefes con sus empleados, no es mi caso). Así que había que aprender a programar, a mí te tocó con Pascal, haciendo programitas para contar bombillas (ahora eso no sería políticamente correcto, tendrían que ser de las que nos dice el ministro, de bajo consumo.) A más de uno metería en algún bucle infinito para que nos dejara en paz.
Recuerdo el procesador WordPerfect, la hoja de cálculo Lotus 123 y la base de datos Oracle con su select / from / where, ¿qué será de ellos? Esa pantalla azul, esa pantalla negra... y todo con las teclas y las F(unciones), porque el ratón no valía para nada. El ratón sólo los utlizaban los espabiladillos que usaban los Macintosh del centro de cálculo para jugar todo el santo día al Risk.
¿Quién leches necesita saber estas cosas? Los programas se compran y si tienes algún problema se llama al técnico, que te dirá que lo reinicies y si no se soluciona, por un módico precio solucionará el problema, ... o no.
Otra de las mentiras, el inglés. El inglés, el idioma del futuro, en el trabajo será imprescindible. Y claro empiezas a estudiarlo en 6º de EGB (sí, ¿qué pasa? ya tengo unos años, entonces no había ESOs ni ESAs, y la gente repetía curso y no pasaba nada).
En la Universidad sigues estudiando algo de inglés por un sitio y por otro (aprendí a decir cosas que casi no sabía lo que eran en español: Bunsen Burner,...)
Llevas media vida y sabes más o menos decir cuatro cosas pero te pones a ver una película en versión original y sólo coges el baby. Además te das cuenta del maravilloso mundo de los phrasal verbs (ya sabéis con el get puedes decir casi cualquier cosa, pero adivina cuál es la buena).
Así que te apuntas a una Academia de estas modernas, el Opening por ejemplo (de grato recuerdo). Estos sitios eran 'guay', porque para aprender un idioma no había que esforzarse ¿qué era eso de aprender los tenses y vocabulary, nada de eso, los niños aprenden de forma natural, así que con unos ordenadores, unos programas muy majos, los cascos (que me recuerdan a unos que hay en el trabajo), unas conversaciones en grupo con algún guiri en las que decías I like playing basketball y que el finde habías estado listening to the music, ya tenías un nivelazo impresionante, que se quiten el First y el Preliminary, directamente podías hablar con la reina madre (después de que tomara algún güisqui claro). Lo mejor eran las pub activities que llamaban, no estaban mal, ibas al MaCabes y te tomabas una cervezas y por lo menos se soltaba la lengua, aunque fuera en español.
Bueno, y al final ¿qué? ¿quién usa el inglés en su trabajo? Nadie. Vaya pregunta, estaba clara la respuesta, este blog no lo lee nadie más que yo. Pero en serio, creo que sólo conozco a una persona que necesita el inglés. No digo que en determinados niveles sea recomendable o para llegar a un estatus, pero en general sólo vale para ponerlo en el curriculum, nivel medio, como todo el mundo claro. Además no será muy importante cuando ningún presidente de España ha llegado al cargo sabiéndolo hablar. Por otra parte estamos ganando su terreno, lo de la Pérfida Albión está más complicado (nos estamos valiendo del fútbol, con Torres, Cesc, Reina...) pero en los USA, nos están echando una mano los hispanos, que están conquistando aquello a base de echarle un par y nunca mejor dicho, porque tienen un montón de hijos.
Por último me gustaría hablar del baile. Sí del baile de salón, la salsa, la bachata, ... de todas esas actividades tan de moda. Otra gran mentira: cualquiera puede y encima si eres chico no te preocupes, que allí en las academias hay un montón de chicas sin pareja (de baile) .... ¡mentira! si yo me apunto siempre faltan chicas. De todas formas lo mejor y más interesante, aparte de las cenas que se hacen, es observar a la fauna.
En cuanto a los niveles, en todos los grupos siempre están los Asteres y Gingeres, de éstos hay dos tipos, los que tienen eses don y se le van los pies con la música que sea y los que van de profesionales y van a exhibirse; los patosos que da igual lo que sea, ellos no dejan de pisar huevos, y luego está el pelotón medio, que ni fú ni fá.
También podemos distinguir distintos tipos de parejas: la pareja bien avenida que hacen todo juntos, esa otra pareja que a ella le gusta bailar y él acude porque más le vale no dejarla sola, pero que está deseando acabar las clases para irse a ver el fútbol o jugar al la play, luego están los buitres (y buitras y que diría alguna, que haberla haylas), que van a ver qué hay por ahí... y bueno luego estoy yo que no sé lo que pintaba.
En fin que me he enrollado un poco: SEE YOU LATER y que nuestro DISCO DURO lo llenemos de ASÚUUUUUUCAR.

lunes, 1 de diciembre de 2008

¡¡¡ Presente !!!

El otro día, en un cajón (que por cierto debería ordenar), encontré un sobre que ponía 'Mili'. Me pudo la curiosidad por ver qué había metido allí y lo abrí. Entre los papeles, varias veces doblados, estaba el 'pasaporte' en el que figura 'se ruega a las autoridades de su tránsito que no lo pongan impedimento alguno en su viaje, antes bien le faciliten los auxilios que pueda necesitar'. Qué frasecita, hoy parece un poco fuera de lugar. Poco camino tenía que recorrer: coger el que se haría famoso 29 de Tuzsa en el Mercado Central, hasta la Academia General Militar.

También estaba la hoja en la que a las 11.55 horas pasaba de ser civil a militar y por eso me dejaban con tan poco pelo que cuando llegué a casa, antes de preguntarme nada, se rieron. Luego cambiarían las tornas (ser furri decente ayudaba), y me lo cortarían a tijera y sin prisas. Buen peluqero el de Albacete.

Junto a ella, la famosa, esperada y popularmente conocida como 'la blanca', en la que terminaba el servicio militar y pasaba a la reserva durante tres años: 'ya estamos lilis que nos vamos de la mili' que se cantaba con el ritmo de los hermanos Carmona en la canción 'No estamos locos'.

Más papeles: cartillas de vacunación, tarjeta de autorización para aparcar el coche, un decálogo de seguridad con las armas, la letra de 'Cuando la pena nos alcanza (que cuando la cantábamos nos tenían que oír en la plaza del Pilar), las direcciones de 'los wissas chungos 96-2º de la Cía. Destinos', una carta del coronel jefe agradeciendo los servicios y comunicando que me reintegraba al hogra, y un curioso 'Manual del soldado', en el que aparte de bienvenidas y consejos varios, llama la atención la sección 'de copas' en la que por ejemplo decía 'León XIII: zona in, buena música, niñas monas, tarde-noche', y un mapa de Zaragoza.

Porque mucha gente no era de aquí.

Y precisamente de gente que no era de aquí es de lo que quería escribir. Varios sobres con remite del Levante: Murcia y Valencia. Cartas de dos compañeros de la dependencia en que estaba y de distintos reemplazos.

La primera reacción al verlas fue una sonrisa, de vagos recuerdos, de caras... No son los 'episodios nacionales' ni dicen nada extraordinario, simplemente anécdotas pasadas, cómo les iba la vida en el cuartel con nuestro amigo el sargento primero; que si uno se había echado novia formal pero que si veía a una amigueta 'tetuda' del Rollo le diera recuerdos; cómo habían retomado la vida civil, volviendo al estudio para sacarse alguna asignatura de la carrera, encontrando trabajo en un matadero de pollos para cambiarse el Opel Kadett hasta que encontrara un puesto de lo suyo, administrativo; cómo había pasado las Fallas tocando en una Banda, que estaba invitado a las próximas...

También había un par de felicitaciones de Navidad con los típicos buenos deseos y, en una de ellas, en las que me decía que había llegado a ser un buen amigo con un corazón como el mundo. Imagino que exageraría, pero para qué voy a mentir, con eso y con lo que había leído antes, me emocioné.

Por supuesto yo contesté a las cartas, envié felicitaciones navideñas, pero como tantas otras cosas el tiempo va haciendo de las suyas, y por pereza y porque cada uno va haciendo su vida y va renunciando, queriendo o sin querer, a amistades, posibilidades ... la relación se perdió y no hubo unas Fallas con él, ni fui a Murcia. Por eso digo ahora gritando:

Nazario: ¡¡¡ PRESENTE !!!

Felipe: ¡¡¡ PRESENTE !!!

Espero que estéis de puta madre y hayáis encontrado a alguien especial o no, pero que seáis felices.